Ana se para en el borde del jardín soleado. Ve la tierra reseca y las herramientas desparramadas. Todo está caliente y silencioso.
Ana camina entre las herramientas. Su mano toca la horquilla oxidada. Un destello brilla bajo el sol. Necesita ayuda.
Ana corre al huerto y llama a Paco. Paco llega arrastrando una pala enorme. ¡Clanc! El metal golpea el suelo.
Ana aprieta las manos contra las caderas. El viento mueve las hojas secas. Paco intenta cavar, pero la pala choca contra una piedra.
Ana señala hacia el sur. Feli aparece corriendo con una regadera. 'Tengo agua', dice Feli, pero el agua gotea por un agujero.
Ana sostiene la regadera mientras el agua se filtra en charcos desordenados sobre sus zapatos. La tierra sigue seca. Una abeja zumba cerca de su oreja.
Mimo llega tarareando con una herramienta hecha de una rama y madera. La punta brilla cuando la clava en el suelo. Mimo canta más fuerte.
Ana se agacha y nota que la tierra alrededor de la herramienta se vuelve oscura y suave. Mimo canta y las semillas empiezan a moverse bajo la superficie.
Paco afloja la tierra con la pala. Feli riega con cuidado. Mimo canta mientras coloca las semillas. El sol se pone y el cielo se tiñe de naranja.
Un pequeño brote verde se eleva frente a ellos. Brillante bajo las primeras estrellas. Ana sonríe y sus dedos tocan suavemente una hoja fresca.