Maléfica apareció en el gran salón del castillo. Un relámpago verde iluminó las altas ventanas.
Bella se cubrió los oídos. «¡No! —gritó—. ¡Qué miedo!»
Las hadas madrinas cantaban una canción mágica sobre su cama.
Bella cerró los ojos. Sonreía en sus sueños. La maldición seguía su curso.
Un velo blanco cubría los cabellos de la reina de las hadas.
Bella tocó el huso. Se pinzó el dedo. Cayó al suelo, dormida.
El huso rodó. ¡Clack! Hizo un sonido metálico.
El príncipe llegó a la torre. Vio a Bella dormida.
El príncipe se inclinó y la besó. Un destello dorado llenó la habitación.
Bella abrió los ojos. Se sentó y sonrió.
«¡Hola! —dijo ella—. ¡Me llamo Bella!»
Bella abrazó al príncipe. El sol brillaba por la ventana.