Berto entró al salón. Su cola golpeó la torre de libros. ¡Crash!
¡Crash! Berto se congeló. Sus garras chasquearon contra el piso.
Berto se arrastró hacia un pupitre. La mochila azul ya estaba ahí. Se desvió.
Dos niños construían una torre. Un bloque rodó hasta su pie.
Berto recogió el bloque. Lo extendió. Nada. Sus hombros bajaron.
De pronto, una mano tiró de su cola. Una niña le ofreció un marcador plateado. ¿Quieres colorear?
Sus garras cerraron suavemente alrededor del marcador. Los ojos le brillaron.
Berto se sentó. Su cola se enroscó ordenadamente detrás. La niña deslizó el papel.
Juntos dibujaron un gran dinosaurio verde bajo un arcoíris torcido.
Alguien contó un chiste. Todos rieron. Berto también rió. Su marcador dejó una línea azul brillante.