El pequeño perrito camina solo sobre la superficie gris de la luna. La Tierra brilla enorme en el cielo oscuro.
De pronto, un brillo diminuto parpadea entre las rocas. Boni baja la cabeza: es una estrellita que brilla con luz propia.
Boni salta hacia la estrellita, pero se desliza lejos. Lo intenta de nuevo, pero la estrella se mueve.
La persigue entre dos cráteres grandes. La estrella se detiene justo frente a su nariz.
Boni se acuesta. La estrellita parpadea: una, dos, tres veces.
Boni la mira y sus ojos brillan igual. La estrellita sube y baja, como si jugara.
Boni corre y salta. La estrella gira y forma un remolino de luz. ¡Guau! La estrella responde con un ladrido lejano.
La estrellita se posa sobre su nariz. Tibia. Boni no se mueve.
Boni se acurruca junto a la estrellita. La Tierra está arriba, grande y azul. Boni la mira.
La estrellita parpadea una vez más. Un adiós que no duele.