El barrio está tranquilo. Las casas tienen jardines verdes y calles limpias bajo el sol.
Bruno tira del arnés y empuja la puerta con su nariz hasta que se abre.
El niño se ríe, se pone los zapatos y ambos salen al barrio tranquilo.
En el parque, un ardilla baja rápido de un árbol. Bruno salta hacia ella, pero solo atrapa una hoja seca.
La hoja le rebota en la nariz. El niño lo llama para que siga caminando.
Ya casi en casa, Bruno se detiene junto a la tienda del barrio y huele una bolsa de croquetas en el mostrador.
El niño le acaricia la cabeza, entra a la tienda y compra una bolsa nueva.
El niño vacía las croquetas en el cuenco. Bruno come con sonido crujiente y lame el plato limpio. Caminan juntos de regreso a casa.