Carlitos empuja el tronco grande. Rueda despacio por el césped húmedo.
El tronco se detiene frente a Lirio. El pequeño conejo está quieto entre las raíces.
Carlitos sonríe y le ofrece la mano. Lirio salta con alegría sobre el tronco flotante.
El tronco navega hacia una poza pequeña. Carlitos tropieza con una raíz gruesa.
El agua salpica sobre sus zapatos viejos. Lirio se agarra fuerte al tronco.
Un pato real emerge del agua. Nada junto al tronco de madera.
Ambos ríen alto mientras el tronco gira suavemente en el agua clara.
La tarde termina bajo los árboles. Comparten una manzana crujiente.