En el bosque encantado, el gran roble ha caído y tapa todo el camino al río. Luna se detiene en seco.
¡El camino está bloqueado! «¿Cómo cruzamos ahora?» se pregunta Luna, observando el tronco enorme.
Luna empuja el tronco con sus patitas delanteras, pero ni se mueve. Resopla y se limpia el hocico con una pata.
Luna llama a sus amigos. «¡Todos tiran de esta enredadera!», dice. Juntos tiran y tiran sin éxito.
¡Crac! La enredadera se rompe. Pirú sale volando hacia arriba gritando un «¡Piuuu!» muy alto.
Pirú se posa y señala con el pico: bajo las raíces, una pequeña cueva con un túnel que lleva al otro lado.
Los cinco forman una fila y avanzan despacio entre la tierra húmeda y oscura. La luz los espera al final.
Cruzan el arroyo cristalino juntos y llegan a la orilla llena de flores silvestres. «¡Lo logramos!», ríe Bramo.