Luna se desliza por la hierba suave. Se detiene frente a un libro blanco como la nieve.
Acaricia las páginas lisas con sus patitas blancas. El aroma a papel fresco se eleva en el aire.
Toma un lápiz amarillo y dibuja un gran sol que sonríe en la portada.
El sol dibujado emana un calor real que calienta sus orejitas rosadas.
Dibuja flores moradas y azules que brotan de la página y perfuman todo el jardín.
Una mariposa real se posa sobre la flor recién nacida, confundiendo la magia con la realidad.
Intenta dibujar un río azul, pero el lápiz se rompe en dos con un seco crujido.
Luna mira los trozos rotos, luego el libro vacío, y frunce el ceño concentrada.
Usa sus patas para untar la tinta azul del cielo directamente sobre la hierba.
La hierba se vuelve azul bajo sus patitas, creando una alfombra suave y divertida para pisotear.
Salta arriba y abajo en la alfombra azul. Ríe feliz por su nueva invención.
El sol poniente pinta el jardín de naranja. Luna se queda dormida sobre su alfombra.