Bosque se sacude una rama. Una hoja seca cae sobre su cabeza. Se quita la hoja con cuidado.
Un pequeño conejo corre entre los musgos buscando refugio. Bosque estira sus raíces largas para hacer un techo verde sobre él.
La lluvia empieza a caer fuerte y hace ruido en las hojas grandes. El conejo tiembla pero se queda quieto bajo el paraguas de ramas.
De repente, un rayo cae cerca y hace temblar todo el suelo. Bosque no se mueve, solo abraza firmemente al conejo con sus troncos.
El sol vuelve a brillar y calienta la corteza gris de Bosque. El conejo salta feliz mientras las gotas de agua brilla como diamantes.