Nico se sienta sobre la alfombra blanca y saca sus crayones. Su mamá entra y dice: «Nico, no puedes dibujar en la alfombra».
Nico guarda los crayones y se va. El gato gris se queda mirando la alfombra vacía.
Nico dibuja en una hoja grande sobre la mesa de la cocina. Su papá pasa y dice: «Nico, no dibujes en la mesa».
Nico guarda la hoja y se va. El gato gris lo sigue con la cola levantada.
Nico dibuja en el piso del pasillo con un rotulador azul brillante. El rotulador se le resbala y hace un gran manchón azul en el suelo.
El gato gris salta sobre la mancha y deja huellitas azules en la alfombra. Nico se ríe y empieza a dibujar más formas alrededor de las huellas.
Sus padres abren la puerta de la sala. Su mamá se acerca a la alfombra y ve el dibujo: un gran bosque azul con huellitas de gato en medio. Su papá sonríe y se deja caer en el suelo junto a Nico.
Ahora Nico dibuja en la alfombra todos los días. Su gato gris se sube a sus dibujos y deja sus huellitas. La sala ya no está sola.