Brami rueda fuera de su madriguera y se estira de largo. En su cabeza da vueltas una pregunta: «¿Dónde se esconde el secreto de la felicidad?»
En lo más profundo del bosque verde. Hayas altas, piedras cubiertas de musgo, manchas de luz sobre el suelo.
Con las garras hundidas en la corteza rugosa, trepa por el tronco de la haya. Cada vez más alto. Cada vez más lejos.
Arriba: solo copas verdes, más árboles, más bosque. Piensa: «¡Aquí no hay nada!»
Se desliza por el tronco hacia abajo... ¡plop! y cae lodoso en la orilla del arroyo.
¡SPLASH! Se lanza entre el agua cristalina, y las ramas le pegan en la espalda.
Al otro lado de la orilla, de pie sobre los guijarros, gotea por todas partes. El agua sigue murmurando en silencio.
Se sienta sobre una piedra tibia al sol. La luz le caricia las patitas. Cierra los ojos.