Ximena se acuesta en su cama y se cubre con su manta suave. La luz de la noche brilla débilmente. Se queda sentada un momento, luego se recuesta y cierra los ojos.
De pronto, una linterna mágica se enciende en la esquina. Ximena se incorpora. ¡Un unicornio rosa de cristal, con alas que brillan, vuela hacia ella con un susurro de viento!
El unicornio se acerca y frota su nariz contra la mano de Ximena. Ella ríe. El unicornio gira alrededor de la cama y las estrellas en el techo empiezan a danzar con colores.
Ximena extiende la mano y toca la nariz del unicornio: es lisa y fría como vidrio, y brilla con colores del arcoíris. Todo se llena de luz dorada.
El unicornio vuela más rápido y da una vuelta final antes de desvanecerse. Ximena queda sola en la penumbra, sonriendo.
La luz del sol entra por la ventana y Ximena despierta sonriendo. Se levanta de un salto de su cama, aún recordando el brillo del unicornio.
Ximena corre a la ventana y mira afuera. El mundo parece diferente hoy, como si todavía quedara un poco de magia en el aire.
Ximena se quita los pijamas y se viste para el día. Guarda un secreto hermoso en su corazón: anoche conoció a un unicornio de cristal.