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El valor de colorear

Guest

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El valor de colorear

por Guest · Xilografía · Edades 3–5 · 10 páginas

El sendero le arde en las suelas de los zapatos. Amira se queda muy quieta, clavando la mirada en la puerta del salón de arte. Desde el portón de entrada parecía tan cerca. Ya no lo parece.

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El sendero le arde en las suelas de los zapatos. Amira se queda muy quieta, clavando la mirada en la puerta del salón de arte. Desde el portón de entrada parecía tan cerca. Ya no lo parece.

Sus dedos se clavan en la cartulina. CRAC. La caja de crayones se parte por la costura. Amira la deja caer abierta, entre el polvo.

Puerta. Zapatos. Otra vez la puerta. Una bufanda amarilla, anudada, se engancha en su manga y tira. Amira se paraliza a medio paso.

—Siéntate aquí. La chica de la bufanda amarilla le tira de la mano hacia la mesa de arte. Los deditos de Amira se encogen en la hierba tibia. Ella la sigue.

Cerdas de pino se enrollan en diminutas espirales doradas sobre la mesa. El cuarto huele a pino fresco, con un aroma picante y dulce. Amira se deja caer en la silla y aprieta un crayón verde.

Uno. Dos. Tres. Cuatro. Amira garabatea caritas sonrientes, temblorosas, por toda la página: cada una un círculo chueco con una sonrisa a dientes.

La última se inclina de lado, con un ojo más grande que el otro. Amira suelta un resoplido. —¡Esa está riéndose! —dice la chica, tocando la página con un dedo manchado de crayón.

Azul. Verde. Naranja. Amira pinta cada rincón de la página. En la esquinita, la última carita lleva una bufanda amarilla garabateada.

Amira mira fijamente aquella bufandita. Luego abre mucho la boca y una carcajada fuerte, entre resoplidos, hace temblar los crayones sobre la mesa.

TIN-TIN-TIN. Amira levanta su página llena de caritas sonrientes y la agita. La caja arrugada viaja bajo un brazo. Por la ventana, el largo sendero sigue serpenteando junto al jardín.