Leo se queda dormido en su cama. Su habitación se llena de una luz azulada.
Las estrellas cobran vida y lo arrastran hacia el cielo nocturno. Él ríe mientras sube.
Leo abraza una estrella suave. Le hormiguea los dedos y le hace cosquillas en la nariz. ¡Ríe!
Tres lunas rebotantes lo rodean. Una grande gira a la izquierda, otra mediana rebota a la derecha, y la pequeña da vueltas sin parar.
Leo sube más alto y ve a una estrella pequeña que llora. Se inclina y la acaricia con su dedo.
La estrella brilla con calor suave y hace un sonido como una campanita. Leo agarra su manita y las tres lunas se acercan.
Las estrellas y las lunas lo llevan frente a un portal brillante que pulsa suavemente. ¡Qué colores!
El portal se abre y Leo ve mundos de colores detrás de él. Avanza paso a paso, sintiendo un aire brillante en su rostro.
Cruza el umbral y el aire brillante le acaricia la cara. Cierra los ojos y sonríe.
Despierta en su cama con la estrella dibujada en sus sábanas brillando levemente. Sonríe.