Zuri revolotea entre las flores y llena su bolsa con polen dorado. Las flores brillan sin ella saberlo.
¡Un viento fuerte arranca la bolsa! El polen dorado vuela por el bosque como estrellas fugaces.
Las motas doradas rebotan contra sus alas como pelotitas. Zuri las persigue sin descanso.
En el suelo, un erizo recoge polen con sus púas. Zuri se detiene y le ofrece un poco.
La flor junto al erizo brilla con más fuerza. Un brillo suave llena el claro del bosque.
Zuri sigue volando y encuentra un ratoncito. Le da polen sin pensarlo dos veces.
Más adelante, un conejo espera con paciencia. Zuri le entrega lo que le queda.
La última mota cae sobre el conejo. Zuri cierra los ojos y sus alas explotan en luz dorada.
El bosque entero tiembla con el resplandor. Zuri sonríe y abre las alas de nuevo.
Zuri vuela de aquí para allá, repartiendo polen a todos los que encuentra en el camino.
Ahora sus alas brillan siempre. Cada flor que toca se enciende con un color nuevo.
El bosque de los Susurros canta con colores. Zuri revolotea feliz entre las flores brillantes.