Emam camina entre los carteles coloridos de la feria escolar. Ve un avión de papel y un robot que suena bip-bip. Se detiene frente al proyecto de Mateo: una galaxia brillante. Respira hondo y piensa: 'Yo también quiero hacer algo increíble'.
En casa, Emam construye un volcán de cartón pintado de rojo y naranja. Vierte vinagre, pero solo salen burbujas tímidas con un pop débil. Patea una piedrita del jardín que queda quieta, burlándose de ella. Decide mezclar más bicarbonato.
De pronto, la mezcla burbujea con fuerza. Espuma roja sube por las grietas y un chorro brillante sale disparado hacia el techo. Deja manchas en la lámpara. Emam se queda parada con los ojos bien abiertos mientras una gota cae sobre su nariz.
En la feria, Emam coloca su volcán en la mesa con las manos temblando. Vierte vinagre y la espuma roja explota en todas direcciones. Salpica el aire y cubre sus manos hasta mojar la corbata del profesor. Los niños gritan y ríen emocionados.
Los niños se acercan uno a uno preguntando: '¿Por qué explota?'. Emam les explica con entusiasmo señalando cada paso. La espuma se seca formando costras naranjas en la mesa. Su camisa tiene manchas, pero no le importa.
Un niño pregunta: '¿Puedo probar?'. Emam asiente y le pasa el frasco de vinagre. El niño vierte con cuidado mientras los demás observan atentamente. Emam sonríe sintiendo que acaba de descubrir algo mágico junto a sus amigos.
El sol empieza a bajar y la feria se vacía poco a poco. Emam guarda su volcán en una caja de cartón. Mira alrededor recordando cada risa y cada pregunta hecha hoy. Sabe que mañana habrá nuevos experimentos esperando.
En casa, Emam abre su cuaderno de notas y dibuja un nuevo diseño. Piensa en limones y en estrellas fugaces. Cierra el libro con satisfacción sabiendo que su curiosidad nunca tendrá fin. Mañana será un gran día para explorar.