Fabiana, Siempre Valiente

"Fabiana, Siempre Valiente" es un libro ilustrado en estilo 3D redondeado protagonizado por un niña humana de diez años, por Guest, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por Guest · 3D redondeado · Edades 6–9 · niña humana de diez años · 10 páginas

brave, cheerful

Valentía para comenzar de nuevo

En su décimo cumpleaños, Fabiana bajó del autobús con una pequeña maleta. La lluvia repiqueteaba sobre el techo de la parada. Frente a ella colgaba un cartel lleno de palabras desconocidas. Fabiana apretó su mapa y pensó: «¿Será aquí?»

Una ráfaga silbó: ¡fuuuu! El cartel de cumpleaños se soltó y voló calle abajo. Fabiana echó a correr tras él, mientras su maleta rebotaba detrás. «¡Espera!», gritó, esquivando paraguas y charcos.

El cartel cruzó la plaza y cayó sobre una estatua con un enorme sombrero. Fabiana lo atrapó justo a tiempo. «¡Oh!», dijo. Luego soltó una carcajada: la estatua parecía celebrar con ella, cubierta de papelitos y colores.

Fabiana sacó un dibujo de su escuela y señaló el edificio. Después señaló el mapa. Una mujer bajo un paraguas entendió el gesto y apuntó hacia una calle de banderines. Fabiana inclinó la cabeza para agradecerle y siguió aquella dirección.

Fabiana llegó a la escuela y abrió una puerta equivocada. Dentro, varios estudiantes practicaban una canción golpeando cucharas. ¡Tac, tac, tac! Una cuchara saltó por el aire y aterrizó dentro de su maleta.

Fabiana devolvió la cuchara con una reverencia exagerada. Los estudiantes rieron y señalaron un camino de dibujos de colores. Ella los siguió por el pasillo hasta otra puerta. El letrero seguía siendo incomprensible, pero los dibujos parecían decir: «Por aquí».”

En la clase, Fabiana señaló una tarjeta con su nombre. Entonces una ráfaga abrió la ventana. Las letras volaron como mariposas de papel. Fabiana corrió tras ellas mientras sus nuevos compañeros apartaban libros y sillas.

Las tarjetas quedaron desparramadas por el suelo. Fabiana se arrodilló y las ordenó despacio: Fa-bia-na. «Fa-bia-na», repitieron los demás. Después señalaron una tarjeta festiva y dijeron: «¡Cumpleaños!» Fabiana escuchó, sonrió y lo intentó: «¡Cumpleaños!»

Al salir, Fabiana encontró su maleta abierta. Dentro había una pequeña tarta junto a una tarjeta llena de dibujos. Sus compañeros formaron un semicírculo. Nadie necesitó explicar el mensaje: una vela esperaba, encendida y pequeña.

Fabiana cerró los ojos y sopló. La vela se apagó justo cuando sonó la campana: ¡tilín, tilín! Sus compañeros aplaudieron. Ella cortó la primera porción, rodeada de palabras nuevas que todavía estaba aprendiendo.

Doodara

Fabiana, Siempre Valiente

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