Gina sigue a su hermana hasta el baño. La puerta se cierra con un click.
Gina mira desde la rendija. Su hermana se sienta en el retrete grande.
Al día siguiente, Gina trae su propio retrete pequeño al baño.
Se sube con cuidado. ¡Cayó de culo y rebotó! Gina se ríe sola.
Gina lo intenta otra vez. Se sienta, cuenta hasta tres… pero no pasa nada.
Se baja y mira el retrete como si le hubiera hecho algo.
De pronto, ¡un patito de goma flotaba en el agua! Gina lo sacude con ambas manos.
Splash. El patito salpica su nariz. ¡Plop! Todo sale.
Gina salta y aplaude. ¡Lo logró!
Corre a la sala con el patito y le grita a su hermana: —¡Soy una niña grande! Su hermana le guiña un ojo.