En la selva tropical los animales cantan y pasan. Guaca se esconde detrás de una hoja grande.
Las plumas de su cola brillan en rojo, azul y verde. Le da mucha vergüenza mostrarlas. 'Me escondo aquí,' piensa.
Guaca intenta caminar encogida entre los árboles. ¡Crac, crac! Sus plumas golpean ramas y caen hojas secas.
El tucán la mira sorprendido. Guaca se esconde más rápido detrás de un helecho.
Esa tarde Guaca nota que el sol se oculta. La selva se llena de sombras largas y extrañas.
De pronto Guaca oye un llanto lejano. ¡Es su hermano pequeño! Corre hacia el sonido entre las ramas oscuras.
¡Ahí está! Su hermano pequeño llora detrás de una rama caída. La oscuridad es total alrededor.
Guaca tiene una idea. Sacude su cola y sus plumas empiezan a brillar con fuerza.
Las plumas brillantes iluminan el camino como un semáforo de colores. Todos siguen la luz hacia el refugio.
Los animales llegan sanos y salvos al refugio. Todos miran la cola de Guaca asombrados y felices.
Guaca sonríe. Su cola brillante no solo es bonita, también sirve para guiar a los animales perdidos.
Desde entonces, Guaca nunca más se esconde. ¡Sus plumas brillan con orgullo en la selva!