Halloween sin calabazas

"Halloween sin calabazas" es un libro ilustrado en estilo Acuarela protagonizado por un niña de 8 años, por Guest, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por Guest · Acuarela · Edades 6–9 · niña de 8 años · 12 páginas

curious, cheerful, brave

amistad y adaptación

Luna y sus compañeros de 2ºB llegaron al paraje de Juanar con mochilas repletas de dulces para Halloween. Las hojas secas crujían bajo sus zapatos. En los troncos, calaveras talladas parecían sonreír. El aire olía a bosque húmedo.

De pronto, la seño Charo gritó: «¡Nos hemos separado del autobús!». Los niños se detuvieron en seco. La seño miró alrededor, confusa, mientras el viento movía las ramas.

Luna se detuvo. Presionó su mano contra la corteza rugosa de un roble. Algo crujía entre los arbustos; un ulular lejano.

Los niños comenzaron a correr en todas direcciones, con voces temblorosas. Luna se abrazó los brazos, sintiendo el frío del crepúsculo que caía sobre Juanar.

A media luz, Luna encontró tres señales pintadas en los árboles. Cada vez que leía una, señalaba hacia el lado opuesto.

Su compañera Irene soltó un llanto agudo: «¡Ya se acabó Halloween!». El grupo enmudeció al descubrir que los árboles los habían conducido lejos del camino.

Cuando por fin divisaron las luces del autobús, los niños corrieron hacia ellas gritando de alegría.

Pero un chico que iba detrás alzó su teléfono: «La fiesta empezó hace dos horas y ya terminó». Todos se detuvieron en seco, con las bocas abiertas. Una hoja seca cayó lentamente sobre el hombro de Luna.

Luna se sentó sola en el banco del parking, con los dedos aún pegajosos por los dulces que nadie había compartido.

De pronto, alguien gritó desde detrás de un arbusto: «¡Sorpresa!». Toda la clase irrumpió con pintura facial de calaveras, globos anaranjados y la seño Charo cargando una bandeja de galletas con forma de fantasma.

Luna no pudo evitarlo: estalló en carcajadas mientras sus compañeros la arrastraban hacia el centro, ofreciéndole una galleta fantasma y cantando «Feliz tarde de Halloween» desentonados.

Luna supo que, aunque hubieran perdido la fiesta, nunca más se sentiría fuera de lugar.

Doodara

Halloween sin calabazas

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