Josue salta de la cama con su capa roja. ¡Flap, flap! Hoy ayudará a alguien.
Corre por la casa como un superhéroe. Después toma su mochila y sale hacia la escuela.
En el salón, un compañero deja caer sus lápices. Josue se arrodilla y recoge uno.
—Aquí tienes —dice Josue. Al levantarse, su capa se engancha en una silla: ¡tras, tras!
Josue ríe y vuelve a intentarlo. Esta vez, entrega el lápiz sin tropezar.
En el recreo, el viento se lleva una hoja. Josue corre detrás de ella.
Josue salta sobre un charco, pero cae sentado: ¡plof! La hoja aterriza sobre su capa.
Se levanta y sacude el lodo. Luego usa su capa como manta para proteger la hoja.
—¡Gracias, Josue! —dice su compañero. El papel cruje y Josue sonríe.
Al volver a casa, Josue cuelga la capa junto a su mochila. Después ayuda a guardar sus lápices.
Luego se pone la capa otra vez y camina despacio como un superhéroe. Susurra: «Ayudar también puede ser así».
La capa hace un pequeño ¡flap! Josue sigue caminando, despacio y orgulloso.