Juana escuchó un ladrido suave junto al roble. ¡Un cachorro tembloroso entre las hojas húmedas!
Le ofreció un sándwich. El cachorro olfateó y estornudó. "Pobre", susurró Juana.
El cachorro trotó hacia un sumidero. Juana lo siguió por un callejón tranquilo.
Dentro de una caja encontró una manta azul y una campanita. El cachorro la hizo sonar: ¡Ting!
La recogió con cuidado. "Te llevo a casa", dijo. El cachorro se acurrucó en la manta.
Corrieron hacia casa. Su madre los esperaba en la puerta, sonriendo.
El perrito lamió la barbilla de su mamá. La cola movía tan fuerte que todo su cuerpo temblaba.
Esa noche, Juana durmió con el perrito contra su cuello. La campanita repica: ting, ting, ting.