Lila salta sobre una rama y grita que nadie la puede alcanzar.
La tortuga aparece lentamente, mostrando su caparazón verde bajo el sol brillante.
Lila da tres saltos gigantes para alejarse del punto de partida mientras la tortuga comienza a arrastrarse paso a paso.
Lila se detiene junto a un arbusto de fresas rojas y dulces que brillan bajo las hojas verdes.
Cae dormida contra el tronco rugoso de un árbol mientras la brisa mueve suavemente sus largas orejas.
Despierta con un susto al ver a la tortuga cruzando la meta justo antes que ella.
La tortuga sonríe despacio y Lila baja la cabeza avergonzada sin poder hablar.
El bosque queda en silencio, solo el viento sopla entre los árboles.