«¡Adiós, nubita!» Lila se suelta del borde de la nube y el cielo azul la traga.
El viento la gira, gira, gira. Lila piensa: «¿Dónde está abajo?» El bosque crece como una alfombra verde.
«¡Ay, ay, ay!» Cae de cabeza. PLOP. El arroyo la recibe con un burbujeo.
Hoja. Hoja. Hoja. Lila rebota y se ríe entre resbalones. Las hojas brillan mojadas, verdes, enormes.
Se detiene. Un parche marrón y seco en la orilla. Lila piensa: «Allí algo tiembla.»
Un chorrito. Dos chorritos. La flor seca solo tiembla; la tierra agrietada cruje bajo su peso diminuto.
Lila alza la cabeza. El arroyo canta, rápido, justo detrás. «¡Oh!»
Corre al arroyo, se deja llevar, y salta. El salto más grande de su vida. PLOP.
En la raíz de la flor. El tallo estremece. ¡Pop! Un botón rosa estira los pétalos. El jardín se remueve.
De tallo en tallo, los pétalos se abren. Una abeja pica-pica-pica vuela sobre Lila. Lila se posa redonda y brillante sobre la flor rosa.