Sandra llegó al recreo con su lonchera nueva. Tenía rayas verdes y amarillas. Todos la miraron con curiosidad.
Abrió la tapa. Rodajas de manzana crujiente, quesitos y galletas integrales la esperaban.
Primero se fue al lavabo. Se lavó las manos hasta que brillaron. Luego volvió a la mesa.
Mateo ya estaba allí con su almuerzo. Luis y Valentina llegaron sonriendo. Sandra los llamó: —¡Miren mi lonchera!
—¿Me pasas las galletas? —preguntó Luis. Sandra le tendió el bote con una sonrisa.
Repitió lo mismo con Mateo y con Valentina. Cada uno recibió un pedazo de manzana y un trocito de queso.
Todos comieron y rieron. Mateo dijo: —¡Está buenísimo! Valentina asintió sin poder dejar de sonreír.
El recreo pasó rápido comiendo y compartiendo. Sandra cerró la lonchera vacía. Ya quería el próximo día.