La doctora entró con su carrito. «Clinc, clanc» sonaban las cosas dulces dentro.
«Leo, te vamos a operar», dijo la doctora. Leo agarró su delfín y se escondió detrás de la silla.
La doctora se agachó y encendió una tablet. Mostraba una nube amarilla y sonriente. Leo frunció el ceño.
Ella le tendió un caramelo rojo. «¿Y me vas a dar un caramelo?» preguntó Leo.
En la sala de cirugía, Leo estaba en la camilla. La enfermera acercó la máscara con forma de estrella.
Él respiró hondo y apretó a su delfín. Pero la máscara brillaba con una luz suave. Leo abrió los ojos sorprendido.
Al día siguiente, Leo despertó en la cama de recuperación. La doctora le mostró un dibujo de estrellas.
Leo sonrió y tocó el papel brillante. Su delfín estaba seco y tranquilo en su regazo.