Mateo juega en el huerto, entre lechugas y zanahorias. De pronto, algo brilla entre las hojas verdes.
Es una caja brillante. Mateo la toma y la caja se abre sola. ¡Monedas doradas y una amapola roja!
Una voz susurra: «Elige entre el dinero o la amapola». Mateo piensa un momento... y toma la flor.
Prensa los pétalos contra su mejilla. Luego hace un hoyo en la tierra blanda y la planta con cuidado.
Mateo riega la amapola cada día. El tallo crece y crece, y los pétalos rojos brillan al sol.
Llega el otoño. La flor se marchita. Mateo recoge las semillas con cuidado y las guarda en un frasco.
El frasco tintinea suavemente cuando Mateo lo carrying. ¡Ay! Se le resbala y el tapón se abre.
Las semillas vuelan por el aire como pequeñas estrellas rojas. Al día siguiente... ¡un campo entero de amapolas!
Mateo se queda quieto en medio del campo. Sus ojos están bien abiertos. No puede creerlo.
Camina entre las amapolas. Sus dedos rozan los pétalos suaves. El viento trae un aroma dulce y Mateo sonríe.