Santi corre hacia la red roja y se detiene en seco. Mira sus manos pequeñas y luego mira arriba.
El viento mueve las cuerdas con un crujido suave. Santi agarra una cuerda y tira con fuerza.
La red se balancea y él ríe mientras el sol brilla en su cara.
Santi sube más alto y toca un poste metálico frío.
Su dedo resbala un poco y él hace una mueca divertida ante el contraste de texturas.
Santi llega a lo más alto y mira abajo desde una altura nueva.
El mundo parece gigante y Santi sonríe con orgullo por haberlo logrado solo.
Santi baja lentamente y da un paso firme hacia casa.
Siente la arena caliente bajo sus pies y agita sus manos cansadas pero felices.
Agita sus manos cansadas pero felices. El día termina con una sonrisa.