Ana Lucia corre al jardín y ve una planta marchita junto a las macetas. Las hojas secas crujen. «¡Maria Jose, ven a mirar!»
Maria Jose llega corriendo y se agacha junto a Ana Lucia. Las dos miran la planta inclinada bajo el sol.
Ana Lucia y Maria Jose llevan un vasito de agua. Lo vierten despacio, pero el agua salpica sus zapatos.
La planta sigue inclinada. Ana Lucia limpia sus hojas con un paño, mientras Maria Jose afloja la tierra con una cucharita.
Una lombriz aparece entre la tierra. Maria Jose salta y señala: «¡También trabaja en el jardín!» Luego, juntas cubren la planta con sombra.
Cada día, Ana Lucia y Maria Jose esperan junto a la maceta y la riegan un poquito. La tierra permanece húmeda.
Una mañana, una hoja verde asoma de repente. Ana Lucia grita: «¡Mira!» Maria Jose aplaude tan fuerte que cae la regadera.
Ana Lucia y Maria Jose colocan la planta en un rincón soleado. Después preparan un cartel para sus hermanas.