Las velas que nos guían

"Las velas que nos guían" es un libro ilustrado en estilo Acuarela protagonizado por un young girl, por LEIJA MORALES DENISSE CAROLINA, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por LEIJA MORALES DENISSE CAROLINA · Acuarela · Edades 6–9 · young girl · 12 páginas

curious, brave, gentle

Día de Muertos family remembrance

Xochitl enciende la primera vela del altar. La llama baila hacia arriba, tocando los pétalos anaranjados de cempasúchil que cubren la mesa. El aroma a incienso llena el aire. Su padre la toma de la mano y dice: "Hoy regresan". Esa noche, el pueblo se prepara para recibir a los espíritus.

Xochitl recorre el altar con los dedos, pasando sobre el pan de muerto dorado, los dulces envueltos en papel de china y un calaverita de azúcar con ojos de caramelo. Saca una foto amarillenta de su abuela del bolsillo de su vestido y la coloca junto al retrato grande. Algo la espera en el panteón, lo sabe sin saber por qué.

Xochitl sube con cuidado a la banca de madera del comedor para ver mejor hacia la puerta. El camino del panteón está trazado con una hilera de pétalos que brillan en la oscuridad, y las velas parpadean como luciérnagas pegadas al suelo. Su corazón late rápido.

Su padre la toma de la mano y la guía tras los pétalos hasta la entrada del panteón. Las lápidas se elevan como dientes blancos bajo la luz de las velas. Xochitl avanza despacio, y de pronto una voz suave —como un susurro de viento— le dice: "Aquí estoy, mi vida". Una mano invisible le acaricia el cabello y deja un pétalo sobre su palma.

Xochitl avanza sola hacia las lápidas. El susurro se intensifica, y una brisa suave mueve los pétalos a su alrededor. Siente una presencia cálida, como un abrazo invisible. Alza la vista y ve una luz tenue detrás de una tumba antigua.

La luz se acerca. Es un espíritu, la figura de su abuela, hecha de resplandor y recuerdos. La abuela sonríe y extiende la mano. Xochitl da un paso hacia ella, y sus dedos se encuentran. Un escalofrío de alegría recorre a Xochitl.

"Te quiero, mi vida", dice la voz, y Xochitl asiente. La luz abraza a Xochitl, y por un momento, ambas sienten el mismo calor. Luego, la luz se desvanece suavemente, dejando solo un pétalo amarillo en el suelo donde estaba.

Xochitl recoge el pétalo y lo guarda en su bolsillo. Mira hacia donde estaba la luz, pero solo hay silencio. Sin embargo, una sonrisa curva sus labios. Sabe que la abuela está cerca, aunque no pueda verla.

De regreso a casa, el camino de pétalos parece brillar más fuerte, guiando sus pasos. Las velas ondean, como si saluden su retorno. Xochitl corre por el sendero, feliz y ligera.

Xochitl entra a la casa y corre a la cocina. Toma la calaverita de azúcar de la mesa y la posa en el alféizar de la ventana, frente a la vela que aún arde. La luz dorada la envuelve entera, y la calaverita parece sonreír.

La calaverita parece sonreír bajo la luz. Xochitl se sienta junto a la ventana, abrazando sus rodillas. Afuera, el mundo duerme; adentro, el altar sigue vivo. Algo ha cambiado, pero nada ha terminado.

Mañana, el sol traerá nuevos pétalos, nuevas velas. Pero hoy, la noche pertenece a los recuerdos. Xochitl cierra los ojos y escucha el susurro del viento, que susurra su nombre.

Doodara

Las velas que nos guían

LEIJA MORALES DENISSE CAROLINA