Leo y el conflicto en la piscina

"Leo y el conflicto en la piscina" es un libro ilustrado en estilo Acuarela protagonizado por un young boy, por Guest, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por Guest · Acuarela · Edades 6–9 · young boy · 12 páginas

mischievous, cheerful, curious

friendship and learning to get along

La biblioteca era silenciosa. Las estanterías se alzaban como montañas de papel. Los libros esperaban, cerrados, en mesas vacías. La luz entraba por las ventanas altas, pintando rayas doradas en el suelo.

Leo y Mateo empujaban el libro. “¡Es mío!” decía uno. “¡Lo vi primero!” gritaba el otro. El libro temblaba entre sus manos. De pronto, la bibliotecaria alzó un dedo. “Shh.” El silencio cayó como una manta.

La maestra entró con un papel en la mano. “Vamos a la piscina,” anunció. Leo y Mateo se miraron. La enojo se derritió. Sus ojos brillaron con nerviosismo. Ambos sujetaron su horario con fuerza.

La piscina bullía de agua azul. Leo se plantó en un extremo, Mateo en el otro. Cada uno defendía su zona. Los colchones flotantes eran fronteras. Nadie cruzaba la línea invisible.

Los amigos llegaron corriendo. “¡Salto!” “¡Plaf!” Gritaban y chapoteaban. Una pierna desató un remolino. El delfín inflable de Leo rodó hacia el fondo. Todos se quedaron quietos.

Las gafas de Mateo se hundieron. Azul sobre azul, perdidas entre losetas. Mateo contuvo el aliento. Su labio inferior tembló. Leo lo vio. Sus dedos se abrieron, uno a uno.

Leo se dirigió a la escalera. Pero su reflejo en el agua mostró a Mateo, cabizbajo. Detuvo el paso. Respiró hondo. Y dio media vuelta.

Ambos se lanzaron bajo el agua. Hombro contra hombro. Burbujeos y movimientos rápidos. Surgieron jadeando, rostros encendidos de rabia. Pero las risas de los amigos sonaron lejanas.

Mateo extendió una toalla seca. “Podemos compartir el delfín,” murmuró. Leo tomó la toalla. La tela era rugosa. Asintió con la cabeza. Silencio.

Bajaron las escaleras. Mateo encontró sus gafas entre las losetas. Leo las ayudó a secarse. Luego, ambos subieron al delfín. Se sentaron uno junto al otro.

El delfín rebotaba. Chapoteos. Risas. Los brazos se extendían, las piernas patoteaban. La barriga les dolía de tantísimo reír. El agua salpicaba en arco.

La piscina era un universo de azul. El delfín flotaba en el centro. Dos amigos, una risa compartida. El sol descendía, pintando el agua de dorado.

Doodara

Leo y el conflicto en la piscina

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