Lili salta desde el sofá y aterriza con fuerza sobre el césped. Su cola se agita como un motor encendido mientras ajusta su capa improvisada hecha de una servilleta roja. El aire huele a tierra mojada y preparación.
Una abeja zumba atrapada en la telaraña brillante cerca de las rosas. Lili corre hacia ella, pero sus patas resbalan en los pétalos húmedos y resbala hasta detenerse frente a la trampa pegajosa. La telaraña brilla bajo el sol.
Lili sacude su pelota de tenis naranja contra el suelo; ¡boing, boing, boing! Usa la pelota para empujar suavemente la telaraña sin tocarla directamente, liberando a la abeja que despega satisfecha. Las partículas de polen flotan en el aire.
De repente, un gato negro asoma la cabeza por la ventana alta del cobertizo, bloqueado por una rama caída que cruza su camino. Lili mira la altura, luego la rama gruesa y rugosa que impide el paso. El viento silba entre las hojas secas.
Lili coloca su pelota de tenis bajo la rama pesada y salta con todas sus fuerzas. La pelota actúa como una cuña, haciendo rodar la madera fuera del camino justo cuando el gato baja la pata. El gato ronronea un saludo corto antes de desaparecer en la sombra fresca.