Bajo las olas, Lolo se sumerge entre rayos verdes y azules. En la arena encuentra una concha que susurra: «Ven».
Lolo acerca la concha a su oído. «¡Glu, glu!», hace la concha, y una luz azul se enciende delante de él.
Lolo sigue la luz entre algas que se mecen como cintas. De pronto, una burbuja enorme lo atrapa: ¡plop!
La burbuja sube, baja y gira. Cuando Lolo escapa, descubre tres huellas brillantes marcadas en la arena.
Lolo toca la primera huella. Aparece una medusa con forma de lámpara, flotando sobre la arena.
Lolo toca la segunda huella. Un pez diminuto toca una trompeta de burbujas: ¡tu-tu-tu!
Lolo toca la tercera huella y la arena tiembla. Aprieta la concha y avanza hacia una cueva oscura.
Dentro de la cueva, Lolo encuentra una puerta hecha de coral. La concha encaja justo en su cerradura.
La puerta se abre. Una corriente de burbujas empuja a Lolo hasta el fondo de la cueva.
En el fondo aparece un jardín de estrellas de mar luminosas. La concha susurra: «Este es el secreto».
Lolo recorre el jardín. Las estrellas de mar se encienden una tras otra y forman un camino de regreso.
Lolo guarda la concha y sonríe ante el resplandor. Luego vuelve bajo las olas, listo para descubrir otro misterio.