En el desayuno, LUCAS abre la boca frente al espejito: ¡aaah! Los dientes dicen: «¡Hoy queremos una revisión!» «Muy bien», responde LUCAS. «¡Pues en marcha!»
En la consulta hay un acuario enorme, lleno de peces de colores. LUCAS pega la nariz al cristal. «¡Hola, pececitos! ¿Ustedes también vienen a revisión?»
«¡Hola, adelante!», dice la dentista con una gran sonrisa. Su silla sabe volar: ¡zum, para arriba! LUCAS se agarra fuerte a los brazos del sillón. «¡Guau, es como un cohete!»
«Abre grande… ¡Aaah!» LUCAS abre la boca como un león bostezando. El espejito entra a contar dientes: uno, dos, tres… Todos blancos y en su sitio. ¡Muy bien!
¡Fss, fss! El chorrito de agua hace cosquillas: los dientes se dan un baño de burbujas. LUCAS no puede parar de reír. ¡Las cosquillas llegan hasta los hombros! Y los dientes brillan cada vez más.
Glu-glu-glu… ¡y fuera! Con los cachetes inflados como un pez globo, LUCAS domina el superpoder del enjuague. «¡Ja, ja! ¡Mira mi cara de pez globo!»
«¡Revisión terminada! ¡Dientes estupendos, ni una sola caries!» LUCAS gana la pegatina dorada de la Estrella Valiente y un cepillo azul nuevecito. ¡Qué orgullo tan grande!
De camino a casa, LUCAS se para frente a un escaparate y sonríe de oreja a oreja. «¡Mira cómo brillan!» El reflejo le devuelve la sonrisa, con la estrella dorada brillando en el pecho.
Por la noche, LUCAS usa el cepillo nuevo y cepilla como enseñó la dentista: circulitos, vueltas y vueltas. ¡Le sale un bigote de espuma! Arriba y abajo, sin saltarse ni un diente.
En su sueño, los dientes de LUCAS desfilan felices, blancos y relucientes. «¡Gracias por cuidarnos!», cantan todos juntos. Incluso en sueños, LUCAS sonríe. Buenas noches.