Lucía abre su lonchera. Una galleta redonda y dorada salta al suelo y rueda hacia los zapatos.
La galleta rueda hasta los zapatos de un compañero. Él la recoge y una sonrisa grande se le queda en la cara.
Lucía se muerde el labio. Rompe una galleta a la mitad y le ofrece medio pedazo.
Él niega con la cabeza y señala su propia lonchera vacía. El viento mueve las hojas del árbol cercano.
La profesora grita desde la puerta: —¡Feria de ciencias mañana! —
Él traza un volcán con tiza en el piso. Ella dibuja erupciones rojas. El sol calienta sus espaldas.
Lucía rompe su galleta en dos pedazos iguales y le da uno a Mateo. Él le guiña un ojo.
Ambos empiezan a caminar juntos hacia el salón. La campana suena, pero ellos siguen riendo. El patio se vacía, dejando solo las huellas de tiza.