Lucía llega al bibliobús en Villa Página. Es la semana del libro.
Abre un libro, pero las páginas han volado por todo Villa Página. Lucía se asoma entre los arbustos. Solo encuentra un trozo con una estrella.
Lucía corre por la plaza. Una página con un barco, otra con un dragón, otra con una casa. Las aprieta contra su pecho, pero el viento se las lleva.
Las páginas vuelan y Lucía se queda con las manos vacías.
Lucía se sienta en el escalón del bibliobús. Respira hondo. ¿Qué puede hacer?
Un amigo se acerca. Le ofrece un pincel. Lucía lo toma y sus ojos brillan.
Otro amigo le da un lápiz. Lucía mira los colores sobre la mesa. Una idea.
Lucía pinta un sol rojo grande. Escribe letras con cuidado.
Sus amigos pintan un río azul y una montaña verde. Juntos.
Las páginas nuevas empiezan a brillar. Flotan como mariposas.
Lucía junta todas las páginas. Las guarda en un libro. Lo abre con cuidado.
Dentro aparece Villa Página: sus calles, el bibliobús y ella sonriendo. Cierra el libro y lo abraza. Las páginas susurran su aventura.