Luma se acerca al domo transparente y mira hacia arriba. Las estrellas parpadean. Una de ellas parpadea tres veces. Luma se detiene en seco.
Un pequeño ser luminoso aparece detrás del domo. Luma presiona su nariz contra el cristal frío. El ser levanta un brazo. Luma levanta el suyo.
Luma trepa por los estantes hasta la ventana más alta. El ser salta de estrella en estrella, acercándose. Luma sonríe y hace un sonido de alegría.
Luma coloca su mano contra el domo. El ser pone también la suya. El cristal brilla con luz propia. Suena un suave tintineo. Luma ríe.
El cristal brillaba y sonaba como una campanilla. El ser hacía lo mismo. Las dos risas se mezclaban en la habitación.
Cada noche, Luma se sienta junto al domo. El ser aparece para saludarla. Se miran y sonríen. Las estrellas brillan más fuerte a su alrededor.
El ser luminoso trazaba círculos en el aire. Luma seguía sus movimientos con los ojos. Cada giro brillaba más que antes.
Las estrellas parpadeaban en respuesta. El ser hacía una pausa y miraba a Luma. Luma le devolvía la mirada. Era su secreto especial.