Lumi llegó llorando al patio colorido. «¡No tengo amigas!», dijo. Su mochila cayó al suelo. Caminó hacia un árbol grande y se escondió detrás.
Una niña se acercó con una pelota roja. «¿Quieres jugar?» Lumi negó con la cabeza y se cubrió la cara.
La pelota rodó y se detuvo junto al pie de Lumi. La otra niña la recogió y la lanzó contra la pared. ¡Rebotó y cayó entre ambas!
Juntas construyeron una torre de bloques amarillos y azules. ¡Pum! Se cayó. ¡Crash! Otra vez.
En el intento número tres, la torre se quedó erguida. ¡Levantaron los brazos gritando de alegría!
Suonó el timbre. Todos corrieron al salón. Lumi se sentó junto a su nueva amiga.
Compartieron galletas saladas y señalaron el mismo dibujo en un libro grande.
Lumi pensó que quizás ya no estaba tan sola.