Luna empuja el botón rojo. La nave sale disparada entre planetas coloridos y estrellas centelleantes.
Sus bigotes vibran con el rugido del motor. "¡Vamos, nave!" susurra la gatita.
Un cometa pasa zumbando y la empuja de golpe. La nave gira descontroladamente.
La gatita se agarra al asiento mientras sus patas traseras patinan sobre el suelo metálico. "¡Ay!"
Decide usar el impulso de un planeta gaseoso. Acelera hacia él, pero su cola se enreda en la palanca.
La nave describe círculos. La gatita muerde la cola con cuidado y la suelta. La nave endereza.
Finalmente se acerca a la luna. La nave posa suavemente sobre el regolito gris.
Un destello de luz blanca emerge y forma una huella de pata perfecta. La gatita se quita el casco.
Coloca su propia pata junto a la huella brillante. Coinciden exactamente.
Luna se sienta en el borde del cráter y mira hacia la Tierra azul. Su cola se enrolla alrededor de sus patas. El universo entero brilla a su alrededor.