Luna salta fuera de su madriguera y se detiene en seco: el campo entero está cubierto de flores.
Una mariposa azul aterriza en su nariz; Luna estornuda con fuerza y la mariposa se va volando. '¡Flores!', dice Luna.
Luna corre por la pradera saltando entre margaritas y amapolas, recolectando pétalos de colores en sus patitas.
Los pétalos se sienten suaves como seda y huelen dulce al aire tibrio. Luna guarda los pétalos en su bolsillo y sigue corriendo hacia la colina.
La colina baja hasta un bosque donde los árboles están llenos de hojas doradas y rojas.
Luna sacude una rama y las hojas caen como lluvia — una hoja roja se posa sobre su oreja y Luna se ríe.
'¡Otoño!', exclama, y comienza a saltar en montículos de hojas secas y crujientes.
De pronto, el cielo se oscurece y un viento frío sopla con fuerza; las hojas danzan alrededor de Luna como un torbellino.
Luna se tapa las orejas con sus patitas y da tres saltos rápidos para no perder el equilibrio. El viento se detiene de golpe, y Luna se queda quieta, respirando hondo.
Luna llega a la cima de la colina y ve el valle cubierto de nieve blanca y brillante.
Un copo se posa en su nariz y se derrite en un instante. Luna sonríe y extiende ambas patitas para atrapar más copos que bailan en el aire.
'¡Invierno!', dice, y la nieve cruje suavemente bajo sus patitas blancas.