La noche cae sobre la habitación. La luz de la luna entra por la ventana, pintando todo de gris y azul.
Luna se acuesta en su cama. Las mantas la cubren hasta el mentón. Cierra los ojos lentamente.
De pronto, algo se mueve en la oscuridad. Una sombra larga se estira por la pared. Luna abre los ojos despacio.
El gato de sombras la mira con ojos brillantes. Hace una pata hacia Luna. Ella se encoge bajo las mantas.
El gato sombra se sienta y se lame una pata. Luego cierra los ojos, tranquilo. Luna suspira...
Otra sombra se desprende del armario. Una rana salta sobre la almohada de Luna. "¡Ribbit!" susurra la pequeña criatura.
Luna se incorpora un poco más. La rana salta al suelo y desaparece en la penumbra.
Todas las sombras se juntan en el centro de la habitación. Se mezclan y crecen, formando algo grande.
Un dragón de sombras se enrolla alrededor de la cama. Bosteza suavemente y la mira con ojos amables.
Luna se quita la manta con cuidado. Se acerca un paso, luego otro, hasta tocar la cola del dragón.
Es suave como terciopelo, piensa Luna. El dragón ronronea bajito y se acurruca más cerca.
Luna se acuesta otra vez, pero esta vez sonríe. Las sombras duermen a su alrededor. "Buenas noches", susurra.