Max y Luna empujaron la tela polvorienta que cubría el rincón del estudio. Al destaparla, revelaron una cámara antigua con una luz roja que parpadeaba como un corazón nervioso. Luna presionó el botón de grabación y la pantalla iluminada mostró sus propios ojos muy abiertos. Se miraron, sonrieron y levantaron las manos — ¡estaban listos para empezar!
Max y Luna pegaron formas de papel de colores sobre una cartulina para crear el logo de su canal. Luego Max leyó en voz alta las cincuenta actividades escritas en una libreta, mientras Luna trazaba cada número con su dedo índice.
Organizaron trípodes en semicírculo y colocaron la cámara en el centro. Al encenderla, la pantalla se puso negra. Se acercaron, tocaron la lente tibia y suspiraron — necesitaban paciencia.
Grabaron su primer video, pero Max olvidó las líneas y Luna dejó caer su caja de utilería tres veces seguidas. Max se dejó caer contra el trípode mientras la luz roja seguía parpadeando sin parar.
Luna caminó hacia él, le ofreció un papel arrugado con el logo fallido número diez y señaló la cámara con determinación. 'Otra vez,' pensó, 'pero esta vez será diferente.'
En el intento número cinco, Max dijo las líneas perfecto, Luna mantuvo la caja quieta y ambos estallaron en risa cuando la cámara captó sus caras torcidas.
La luz roja se apagó y se quedaron mirando el video terminado en la pantalla, sin decir nada. Luna tomó la mano de Max y ambos asintieron, sabiendo que habían logrado algo importante.
Colgaron el logo en la pared del estudio y acomodaron las cámaras para la siguiente actividad de la lista. La luz roja parpadeó una vez, como si los animara a continuar. Se sentaron frente a la lente, se miraron y empezaron a reír — el estudio entero estaba lleno de posibilidades.