México, ¡sí se puede!

"México, ¡sí se puede!" es un libro ilustrado en estilo Caricatura plana protagonizado por un young boy, por Guest, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por Guest · Caricatura plana · Edades 6–9 · young boy · 12 páginas

brave, cheerful, curious

esperanza y unión familiar

La sala se llena de olor a palomitas y tacos dorados. La televisión parpadea una vez, dos veces, y luego — ¡BUM! — el rugido de la multitud invade la casa. Todos toman su lugar en el sillón y las sillas, esperando.

Lito se para sobre la punta de sus pies y estira los brazos hacia arriba. La camiseta verde cuelga del respaldo de una silla. La jala, se la coloca por la cabeza, y sonríe. Queda perfecta.

El abuelo posa el control remoto sobre la mesa con cuidado, como si fuera una reliquia sagrada. Cada quien agarra su lugar: él a un lado, Lito al otro. Las palomitas descansan entre ambos, humeando aún.

El partido avanza. Minuto a minuto, Lito se encoge en el borde del sofá. Sus ojos no se despegan de la pantalla. Respira hondo, y suelta el aire despacio. Ya casi es hora.

La pelota rueda por la cancha verde. Los jugadores corren, se desvían, chocan. El estadio retumba. En la sala, Lito aprieta las palomitas en su puño sin darse cuenta.

La pantalla se ilumina con el campo de juego, lleno de banderas ondeando y luceces brillantes. El estadio es un mar de verde y blanco que late al ritmo de los cánticos. Todo el mundo mira hacia adelante, conteniendo el aliento.

El abuelo cruza los brazos y aprieta los dientes. Lito se inclina hacia adelante, tan cerca de la pantalla que su nariz casi la toca. —¡Vamos! — susurra, sin aliento.

La sala entera se queda quieta. Nadie parpadea. Nadie se mueve. Solo se escucha el zumbido de la televisión y el golpeteo lejano de un balón contra la red. El momento justo antes de todo.

¡GOL! El rugido estalla. Lito salta del sofá, los brazos abiertos como alas. El abuelo lo levanta en alto, riendo sin parar. Las palomitas vuelan por toda la sala como nieve verde.

La abuela entra corriendo desde la cocina con los brazos llenos de servilletas y una botella de agua. Abraza a ambos sin decir nada. El abuelo sigue riendo, pero sus ojos brillan con lágrimas.

La música suena fuerte por la sala. Todos bailan, aunque sea un poco. Lito da vueltas sobre sus talones, con la camiseta bien estirada y una sonrisa que no se le borra. Esa noche, él también es campeón.

Ya es de mañana cuando Lito se queda dormido en el sofá. La camiseta verde lo abraza como un abrazo. Por la ventana, el cielo se tiñe de rosa y naranja. Fue la mejor noche del mundo.

Doodara

México, ¡sí se puede!

Guest