Lalo señala el sol brillante. '¿Cómo se llama?' pregunta. Su mamá se agacha. 'Es el sol', responde. El calor tibia la mejilla de Lalo.
Lalo dibuja un círculo amarillo. Es muy pequeño. Su mamá le ayuda a agrandarlo. Lalo aplaude cuando el sol ocupa toda la página.
Lalo ve una flor roja. '¿Qué es eso?' pregunta. Una abeja zumba cerca. Lalo se esconde detrás de su mamá, abrazando su dibujo.
Lalo señala al perro que corre. '¿Cómo se llama?' Su mamá dice: 'Es el perro'. El perro se aleja. Lalo lo persigue, resoplando.
Lalo se detiene jadeando. El perro ladra feliz. Lalo sonríe y señala todo: '¡Sol! ¡Flor! ¡Perro!' Pero una mariposa azul aparece.
Lalo no sabe qué decir. Su ceño se frunce. Su mano se cierra en un puño. La mariposa aletea suavemente sobre una hoja.
Su mamá susurra: 'Es una mariposa'. Lalo la repite. Sonríe. Agrega la mariposa a su dibujo con el crayón azul.
Ahora tiene cuatro palabras. Sigue buscando más. Lalo señala hacia el horizonte. El sol brilla sobre su dibujo terminado.
Lalo mira su dibujo con orgullo. Cada cosa tiene un nombre. El sol, la flor, el perro, la mariposa. Sonríe.
El jardín espera mañana. Lalo seguirá explorando. La mariposa azul vuela hacia el sol. El dibujo descansa en la mesa.