En una casa tranquila, la luna brillaba fuerte por la ventana grande de la habitación.
Lito saltó hacia la ventana y señaló la luna brillante. '¡Quiero jugar contigo!', gritó con los ojos muy abiertos.
Lito buscó una escoba larga para alcanzar el cielo azul oscuro. La punta rasñaba el techo, pero la luna seguía lejos.
Lito trajo una linterna vieja y un espejo redondo. Encendió la luz amarilla y apuntó el rayo hacia el espejo frío.
Un círculo de luz blanca cayó sobre la cama arrugada, imitando a la luna.
Lito rio y hizo girar el espejo, creando estrellas fugaces en las sábanas blancas.
Lito se acurrucó junto al haz de luz que bailaba en la pared. El brillo suave iluminaba su sonrisa mientras jugaba a atrapar las sombras.
Él pensó: 'Eres mi luna también.' La luna brillaba en la ventana, y Lito sonreía.
La luna brillaba fuera, y dentro, Lito tenía su propia estrella de luz.
Buenas noches, luna. Buenas noches, Lito.