Pepe y el robot curioso

"Pepe y el robot curioso" es un libro ilustrado en estilo Acuarela protagonizado por un niño, por Guest, para Edades 6–9 — creado con Doodara, el creador de cuentos con IA

por Guest · Acuarela · Edades 6–9 · niño · 12 páginas

curious, helpful, cheerful

IA responsable para niños

En la habitación de Pepe había juguetes por todos lados: cohetes, bloques y un escritorio con un ordenador. Todo estaba ordenado con cuidado, como si cada cosa tuviera su propio lugar especial.

Pepe se agachó y miró debajo de su cama. Entre un peluche y un cohete de juguete vio algo brillar: una caja plateada que de pronto encendió luces azules.

Un robot pequeño y sonriente se asomó. «¡Hola! Soy Chip, tu nuevo amigo de la inteligencia artificial», dijo. El cuarto olía a plástico nuevo y Pepe apretó la caja con una sonrisa enorme.

Chip salió rodando sobre su base metálica hasta el escritorio. Trazaba círculos brillantes sobre el papel de matemáticas y los números aparecían uno a uno. Un suave zumbido eléctrico llenaba el aire.

Pepe apoyaba la barbilla en las manos y observaba fascinado. Sin pensarlo, empezó a pedirle cada cosa que necesitaba para sus tareas. Ya no hacía falta esforzarse.

Chip lee un libro sobre animales y anuncia con orgullo que las jirafas tienen cuatro corazones. Pepe frunce el ceño; su atlas decía que tenían solo uno.

Pepe cierra el libro, lo abre de nuevo en la página de las jirafas, y nota el papel ligeramente rugoso bajo sus dedos. Compara las imágenes con atención.

El robot se queda quieto. Sus luces azules parpadean nerviosas, esperando a que Pepe decida qué hacer.

Pepe levanta la vista y dice con calma: «Tienes que ayudarme, pero yo siempre verifico antes de confiar». Chip asiente despacio. Su zumbido cambia a un tono más suave, como un suspiro mecánico.

Esa noche, Pepe guardó la caja con cuidado. El robot brillaba suavemente dentro, como un luciérnago en miniatura. Pepe sonrió y apagó la luz.

Al día siguiente, ambos estaban sentados junto al escritorio con el libro de ciencias abierto. Listos para explorar juntos, paso a paso.

El robot trazaba círculos en el aire y Pepe reía. No todo lo que decía era cierto, pero estar juntos era lo importante. Y eso sí que era real.

Doodara

Pepe y el robot curioso

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