Pepe el tigre camina por el bosque verde. De pronto, una hojita verde le cae en la nariz.
¡Estornudo! La hojita vuela y Pepe descubre un senderito que nunca había visto.
Pepe sigue el senderito y topa con una ranita sentada sobre un hongo.
La ranita dice: "Hueles a perdido." Y se aparta para mostrar a otro amigo: un oso grande con una canasta vacía.
Los tres caminan juntos hasta un claro donde hay un letrero de madera oculto entre enredaderas.
Pepe aparta las enredaderas y se queda sin aliento: detrás hay una puerta amarilla brillante con una perilla de latón.
Pepe empuja la puerta y los tres entran en un restaurante de sopa. Ollas burbujeantes en cada estante.
La ranita prueba la sopa y sus ojos se abren de gusto. El oso sirve en un tazón mientras el vapor sube como un lazo suave.
Los tres se sientan a su mesita. La ranita canta feliz y los bigotes de Pepe se mueven con cada cucharada.
Ahora cada tarde, la puerta verde brilla y los tres amigos vienen a compartir un tazón.