¡PLOT! Un higo maduro le cae a Miguel en la cabeza. Los cinco amigos se agachan a reír. Miguel se sacude, señala el camino y grita: «¡Vamos!»
El camino sube, roca tras roca, y les duelen las piernas. Josefa patina: «¡Cuidado!» ¡SPLAT! Ignacio se sienta de golpe en un charco de barro.
Leona agarra la mano de José María con fuerza. Vicente mira su bota llena de lodo y frunce el ceño. Miguel apoya la palma en el tronco y tira: no caerá.
El sol se mete tras las casas de adobe. Las sombras se estiran largas y oscuras sobre el suelo de tierra. El viento no sopla. Todo calla.
¡CRACK! Vicente se esconde detrás de Miguel y aprieta su camisa. De entre las hojas sale un gato blanco: «Miau.» Ignacio ríe y grita: «¡Es un gato!»
Miguel patea el polvo con ambas piernas y grita: «¡Vecinos! ¡Vengan!» Las puertas de adobe crujen, una tras otra, y se abren. La plaza entera se llena de gente.
Todos se dan la mano en un círculo alrededor de la higuera grande. José María echa barro a Josefa; Vicente abraza a Ignacio. Nadie quiere soltar.
Miguel aprieta la mano de Leona entre las suyas. El barro aún le pega a las botas. Levanta la cara hacia las ramas llenas de higos.