En un pueblo de casas pequeñas, los cables brillaban como luces de fiesta. Pip caminaba entre ellas buscando algo mágico.
Pip se detuvo frente a un ordenador mágico. Le dio un empujoncito con el hombro. ¡Brrp! Su botón rojo brilló con fuerza.
¡La pantalla se encendió! Un pincel digital pintó arcosíles y estrellas en el aire. Pip aplaudió sus pequeñas manitas. ¡Brrp-brrrp!
Pip tocó la pantalla. Números bailarines formaron un cinco. De pronto, ¡apareció una niña pintando desde muy lejos!
La niña sonrió y levantó su mano. Pip levantó la suya. Sus manitas se tocaron a través de la pantalla.
¡El ordenador proyectó un arcoíris gigante! El arcoíris llenó toda la habitación con colores brillantes.
Pip se sentó junto al ordenador y siguió pintando. Ahora tenía nuevos amigos de todo el mundo.
Los cables del pueblo brillaban más fuertes que nunca. Pip sonreía. Había conectado con el mundo entero.