Roxi pateaba su pelota roja en el patio. De pronto, ¡bum!, la pelota golpeó un arbusto grande. Un zumbido metálico sonó desde adentro.
Roxi apartó las ramas con cuidado. ¡Una nave espacial plateada brillaba entre las flores! El schnauzer ladró sorprendido. La nave parpadeó con luces verdes.
Roxi trepó al asiento del piloto. El schnauzer saltó a su regazo. ¡La nave despegó con un fuerte zumbido!
La nave subió rápido por el cielo. Los árboles se hicieron pequeños. Las estrellas brillaban a su alrededor.
Roxi cerró los ojos fuerte, pero luego los abrió de par en par. ¡Planetas de colores brillaban por la ventana!
La nave se detuvo junto a un planeta rosado. La puerta se abrió y tres aliens esponjosos aparecieron. Eran pequeños y muy curiosos.
Un alien le ofreció a Roxi una flor que cantaba suavemente. El schnauzer la olió y la flor cambió de color. ¡Todos se reían!
Los tres aliens rebotaban de alegría. Roxi también reía sin parar. El schnauzer movía la cola feliz.
¡El suelo tembló! Una roca enorme bloqueó la puerta de la nave. Los aliens se agacharon asustados, temblando.
Roxi sonrió. Empujó la roca con todas sus fuerzas. El schnauzer empujó desde el otro lado. ¡Juntos lo lograron!
La roca rodó fuera del camino. Los aliens aplaudieron saltando. Roxi y el schnauzer sonrieron satisfechos.
La nave despegó de vuelta. Viajaron entre estrellas y planetas. El camino a casa era largo pero Roxi estaba tranquila.
La nave regresó al patio. Aterrizó suave entre las flores. ¡Estaban de vuelta en casa!
El sol se ponía, pintando el cielo de naranja. La nave descansaba entre las flores. Roxi y el schnauzer miraban el espectáculo.
El schnauzer se acurrucó a su lado. Roxi lo abrazó suave. El cielo era un cuadro naranja y rosa.
Roxi susurró: 'Mañana podemos visitarlos otra vez.' El schnauzer cerró los ojos. Fue el mejor día del mundo.